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PRIMERA SELECCIÓN HECHA

Los doce grupos participantes en la semifinal ya han sido seleccionados por el jurado. Desde hoy, las semifinales, que se presentan muy igualadas.

CLICA EN LA IMAGEN PARA DESCARGARTE EL PROGRAMA OFICIAL DEL CARNAVAL 2026

DE TURUTAMADRE

Cuarto y último día de preliminares del Concurso de Murgas del Carnaval de Badajoz. Ambiente del bueno en el patio de butacas, de ese que huele a purpurina vieja y a opinión formada. Entre el respetable, carnavaleros de peso pesado, como Eugenio “Pucherete”, con muchos años en El Guatinay y Marwán, quien viene a disfrutar de la actuación de su hijo, componente de Deturutamadre. También vemos a Juanlu de “El don Juan de tus detalles”, comparsa llegada desde El Puerto de Santa María que concursó en el COMBA 2023 y que, ojo al dato, sigue siendo la primera y única que ha venido a nuestro concurso desde fuera de la comunidad autónoma.

Son las 21:06 cuando Lorido empieza a soltar nombres. Noche importante, noche de nervios y de cuentas rápidas. La famosa noche de los cuchillos largos, que diría Paco Tabares, porque hoy se decide quién sigue vivo y quién se va a casa con la copla a medio digerir. Abren fuego los primeros de la noche: Deturutamadre.ka y Batalá ensayando en El Nevero. Menos mal.

Uniformes militares, tanques, fusiles y, presidiendo el cuartel, la bandera de Badajoz. Ejército cani, ejército patrio, dispuesto a defendernos de los rusos si hiciera falta… o al menos de una mala semifinal. Al mando, Pucherete junior, que apunta maneras de ser el eje cómico del grupo. Y no defrauda.

Arrancan con rumbita de la buena, de esas que te meten en situación sin pedir permiso. Guadito, camuflado hasta las cejas, se deja ver pronto. Paco Tabares ejerce de francotirador, afinando tiros y tiempos. Buena entrada para una murga que se consolida año tras año, sin alardes pero sin dar un paso atrás. Muy acertada la coña con las presentaciones efusivas de Lorido, que más que presentaciones son auténticos bombardeos de nombres.

Primer pasodoble: orgullo de seguir un año más en la batalla del COMBA. Lenguaje militar bien usado para mandar un mensaje claro a los jóvenes: aquí hay que seguir luchando, aunque a veces el frente esté lleno de minas. El segundo pasodoble, directo al corazón del verano extremeño: los incendios forestales. Sorprende que el tema no hubiese salido antes. Crítica clara a Guardiola por la gestión, sin gritos, pero con munición suficiente.

Primer cuplé para la confusión etílica de uno de estos solados, que toman al Abel Sansinena de los Water del año pasado con la estatua de Menacho de la Avda. de Huelva. Cosas que pasan cuando se mezcla historia y barra larga. Segundo cuplé con final entre porros y Las Malvinas.

En el popurrí, el soldado pasa por todas las fases del servicio: desde la surrealista conversación en inglés con un americano —queda claro que Shakespeare no pasó por el cuartel— hasta un repaso de actualidad nacional marca canalla: Pedro Sánchez, la fontanera, el rey Juan Carlos, Groenlandia… todo bien metido en un solo tanguillo, como quien no quiere la cosa.

También hay espacio para la nostalgia: el carnaval de antes, la Ría, la plaza de España cuando aquello era otra cosa. Según ellos, ahora los canis están en las comparsas… ahí lo dejo. El final alerta de un ataque ruso desde San Fernando, pero tranquilos: no es una invasión, son Umsuka y Batalá ensayando en El Nevero. Menos mal.

LA CASTAFIORE

La Castafiore aparecen vestidas de mineras, pico en mano y objetivo claro: encontrar la joya de la murga. Spoiler: no está bajo tierra, está en sus voces. Buena presentación y disfraces muy bien rematados —Carmen ya nos había puesto sobre aviso en su visita a la oficina y no iba desencaminada—.

Primer pasodoble con el dedo bien metido en la llaga: la falta de equidad en la justicia española. Sin rodeos y con intención. El segundo, de los que pesan: hay que ser de hierro para ser murguera. Dificultades, renuncias y ese equilibrio imposible entre Carnaval, maternidad y vida. Un pasodoble honesto, contado desde dentro, con un bonito recuerdo para sus niñas, que las miran orgullosas desde el patio de butacas. Punto de vista distinto y necesario, que no se escucha todos los años.

En los cuplés, primero para una amiga con prisas por pasar por el altar. El segundo, guiños y coñas internas con murgas como Al Maridi y Marwán, que siempre suma cuando se hace con gracia y sin maldad.

“Al popu”, como diría Paco. Defienden la libertad de vivir a su manera y, con música de Robe Iniesta, le cantan al alcalde por tener el centro de Badajoz patas arriba. Mensaje claro: sobran políticos y faltan sanitarios. Capón a María Guardiola por la convocatoria de elecciones y el favorcito a Vox. También asoma por la mina Donald Trump y un recado directo a Pedro Sánchez para que Extremadura exista en el mapa algo más que en campaña.

Mención especial para la percusión, que nos encanta. Y ojo a la caja: no solo marca el ritmo como Dios manda, sino que canta mientras reparte baqueta. Eso ya es picar piedra a otro nivel.

LOS CAMBALLOTAS

Los Camballotas se presentan este año como nuestros médicos de cabecera, aunque con pinta de estar ya mirando salidas laborales fuera del sistema público. Sala de espera saturada, arrepentimiento vital por haber elegido Medicina y todos los tópicos del centro de salud bien colocados: pacientes pesados, prisas, caos… y sí, la puerta abierta de la consulta, que nunca falla. Realismo mágico sanitario.

Presentación marca de la casa de los oliventinos: ritmo, oficio y carcajadas desde el minuto uno. Hacen lo que mejor saben hacer: hacer reír, y mucho. Primer pasodoble dedicado a su pueblo, cantado con cariño y verdad, que se gana una gran ovación del público. Kike lo deja claro: aquí no venimos a hacer teatrillo, venimos a cantar. Y cuando lo dicen, lo cumplen.

El segundo pasodoble apunta directamente a la ultraderecha, con aviso serio: cuando menos te lo esperes, la historia se repite. La Guerra Civil aparece en escena con recuerdo a sus abuelas.

En los cuplés, primero para Donald Trump y Maduro, repartiendo recetas sin mirar ideología. Buen estribillo, de los que se te quedan. El segundo cuplé vuelve a cargar contra la ultraderecha, esta vez a cuenta de las vacunas, con más mala leche que anestesia.

El popurrí arranca pasando lista a los pacientes del día y a partir de ahí todo va a velocidad endiablada: consultas exprés, diagnósticos surrealistas y situaciones que cualquiera que haya pisado un ambulatorio reconoce al segundo. El remate es claramente reivindicativo, pancarta incluida, con un lema que no admite debate: La sanidad no se negocia.

En la despedida, cierre emotivo con “tú serás mi familia”, que termina de poner al público en pie. Gran ovación y sensación de murga grande, de las que saben mezclar humor y mensaje.

Nos vamos al descanso. Bocadillo de La Marina en mano, que la noche viene larga… y el paciente aún no está curado.

LOS DESKARAOS

Debutan Los Deskaraos en esta noche de viernes y lo hacen sin pedir permiso. Abren actuación a palo seco: dos componentes solos en el centro del escenario, guitarra y voz, cantando flamenco. Valor, personalidad y una declaración de intenciones desde el primer acorde. Vienen del mercadillo de Badajoz, donde se ganan la vida con su puesto, y traen a las tablas esa mezcla de calle y verdad que no se aprende en academias.

Son muy jóvenes, con todo el Carnaval del mundo por delante, y se nota que esto acaba de empezar para ellos. En el grupo hay caras conocidas de Los Charramangueros: Estefanía Linde, Nacho, Lucía, Andrea, Marta… En total, trece en escena más tres figurantes. Claramente, la superstición no va con ellos.

Primer pasodoble dedicado a las críticas recibidas nada más nacer como grupo y a las dificultades que sufren las murgas jóvenes para abrirse hueco. Mensaje claro: menos palos y más apoyo, que el relevo generacional no se improvisa.

En los cuplés, el primero nos presenta a su primo Johnny, con dependencia de pantalla, muy de estos tiempos. El segundo vuelve a Johnny al final, esta vez casi atropellado por la forma tan creativa de conducir en Badajoz, entre móviles, despistes y volantazos, según ellos. El chiste se entiende y conecta.

El popurrí tira de músicas calorras, muy bien traídas para el tipo que defienden, y mantiene coherencia con el personaje de principio a fin. No inventan la pólvora, pero sí dejan claro que hay hambre de Carnaval y ganas de aprender.

Hacen falta más grupitos así, con juventud, verdad y ganas de comerse el escenario. Si siguen picando piedra, aquí hay murga para rato.

LOS ESCUSAOS

La murga de Llanos de Olivenza (Valverde de Leganés y Olivenza) abre telón y lo primero que aparece no es una idea… es un autobús. Sí, el frontal de un autobús. Este año el asunto de los decorados se les está yendo alegremente de las manos a más de uno, y ellos han decidido no quedarse atrás. Cantan desde dentro del bus, como si aquello fuera una línea regular con parada obligatoria en el centro. Y por si el cuadro no estaba completo, en un lateral aparece Supermán, plantado sin que sepamos si viene a salvar el Carnaval o simplemente se ha equivocado de escenario. Es la persona que, disfrazado, pide limosna en algún que otro paso de peatones.

Son el autobús de la guasa, Tubasa, y entre bambalinas vemos a Paco Fernández (ex 3W), que no solo echa una mano en letra y música, sino que además comparte escenario con su hijo Hugo, aunque sin particiopar en la actuación. Carnaval heredado, transmitido y bien aprendido.

El primer pasodoble pone el foco en un tema que, sorprendentemente, aún no había salido: los problemas del transporte escolar del inicio de curso. Bien traído y con sentido. El segundo pasodoble apunta a la pasividad de la sociedad ante problemas que nos afectan a todos. Menos risa, más reflexión, sin perder el tipo murguero.

En los cuplés, el primero juega con el hecho de que Dani Luna sea jurado, con ironía y sin mala baba. El segundo es una coña directa al desarrollo del concurso de este año: van apareciendo varias murgas para rematar diciendo que, entre las rarezas del certamen, está que hayan contratado a Manolo Lama… perdón, a José Luis Lorido. El público lo pilla rápido y entra al juego.

El popurrí es una sucesión de chistes bien enlazados, con los distintos personajes que van subiendo al autobús, y un chófer que se lleva gran parte del protagonismo y del peso humorístico. Ritmo alto y buenas tablas para mover tanto cacharro sin que descarrile la función.

Nos hemos reído, sí señor. Buena actuación de estos chicos, que por encima de todo demuestran algo fundamental: ganas de seguir queriendo al Carnaval. Y eso, en este concurso, siempre suma puntos.

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LAS CHIMIXURRIS

Se abre el telón y aparece, sin más artificio, Soledad, tu alcaldesa. Ese es el tipo elegido por Las Chimixurris para el Carnaval 2026. Directas, claras y sin rodeos, como el personaje. Y afinadas, muy afinadas, como siempre. Da gusto oírlas cantar. Y alegría doble al ver de nuevo a Irene Rodríguez con la guitarra, excomponente de Las Polichinelas, porque el Carnaval también va de recuperar voces y manos que se echaban de menos.

Como buena alcaldesa amante de las inauguraciones, inauguran la tanda de pasodobles. Y lo hacen repartiendo estopa para políticos de uno y otro lado, sin mirar siglas. A nuestro juicio, la mejor letra política del concurso hasta ahora: clara, valiente y bien escrita. Y ojo a Fani Pérez, que puntea con una seguridad que da gusto.

El segundo pasodoble se centra en el quinto aniversario de la declaración de Interés Turístico Internacional del Carnaval. Y lejos del autobombo, la crítica es demoledora con la situación real de la fiesta. Mucho título y poca chicha. Ana Lara mete el dedo en la llaga recordando la ausencia de una televisión que retransmita la fase preliminar. Silencio incómodo… y razón no le falta.

En los cuplés, el primero se mete con la biografía del rey Juan Carlos I, imaginándolo en La isla de las tentaciones. Mejor no pensarlo mucho. El segundo cuplé va para la moda de los gimnasios: te cambian el cuerpo, pero la cara sigue siendo la misma. Directo y efectivo.

El popurrí lo abre Irene Ponte haciendo sonar el bordonero, detalle que suma mucho. A partir de ahí, desfilan los problemas cotidianos de una alcaldesa: desde que gana mucho dinero —según le cantan en una sevillana— hasta situaciones de despacho que cualquiera reconocería. A ellas, por cierto, les parece que cobra poco. Cuestión de perspectivas.

Muy bien Las Chimis. Afinación, letras, mensaje y tablas. Tienen nuestro voto… para semis.
Y ahí las veremos mañana martes.

PRIMERA SELECCIÓN HECHA

Los doce grupos participantes en la semifinal ya han sido seleccionados por el jurado. Desde hoy, las semifinales, que se presentan muy igualadas.

CLICA EN LA IMAGEN PARA DESCARGARTE EL PROGRAMA OFICIAL DEL CARNAVAL 2026

DE TURUTAMADRE

Cuarto y último día de preliminares del Concurso de Murgas del Carnaval de Badajoz. Ambiente del bueno en el patio de butacas, de ese que huele a purpurina vieja y a opinión formada. Entre el respetable, carnavaleros de peso pesado, como Eugenio “Pucherete”, con muchos años en El Guatinay y Marwán, quien viene a disfrutar de la actuación de su hijo, componente de Deturutamadre. También vemos a Juanlu de “El don Juan de tus detalles”, comparsa llegada desde El Puerto de Santa María que concursó en el COMBA 2023 y que, ojo al dato, sigue siendo la primera y única que ha venido a nuestro concurso desde fuera de la comunidad autónoma.

Son las 21:06 cuando Lorido empieza a soltar nombres. Noche importante, noche de nervios y de cuentas rápidas. La famosa noche de los cuchillos largos, que diría Paco Tabares, porque hoy se decide quién sigue vivo y quién se va a casa con la copla a medio digerir. Abren fuego los primeros de la noche: Deturutamadre.ka y Batalá ensayando en El Nevero. Menos mal.

Uniformes militares, tanques, fusiles y, presidiendo el cuartel, la bandera de Badajoz. Ejército cani, ejército patrio, dispuesto a defendernos de los rusos si hiciera falta… o al menos de una mala semifinal. Al mando, Pucherete junior, que apunta maneras de ser el eje cómico del grupo. Y no defrauda.

Arrancan con rumbita de la buena, de esas que te meten en situación sin pedir permiso. Guadito, camuflado hasta las cejas, se deja ver pronto. Paco Tabares ejerce de francotirador, afinando tiros y tiempos. Buena entrada para una murga que se consolida año tras año, sin alardes pero sin dar un paso atrás. Muy acertada la coña con las presentaciones efusivas de Lorido, que más que presentaciones son auténticos bombardeos de nombres.

Primer pasodoble: orgullo de seguir un año más en la batalla del COMBA. Lenguaje militar bien usado para mandar un mensaje claro a los jóvenes: aquí hay que seguir luchando, aunque a veces el frente esté lleno de minas. El segundo pasodoble, directo al corazón del verano extremeño: los incendios forestales. Sorprende que el tema no hubiese salido antes. Crítica clara a Guardiola por la gestión, sin gritos, pero con munición suficiente.

Primer cuplé para la confusión etílica de uno de estos solados, que toman al Abel Sansinena de los Water del año pasado con la estatua de Menacho de la Avda. de Huelva. Cosas que pasan cuando se mezcla historia y barra larga. Segundo cuplé con final entre porros y Las Malvinas.

En el popurrí, el soldado pasa por todas las fases del servicio: desde la surrealista conversación en inglés con un americano —queda claro que Shakespeare no pasó por el cuartel— hasta un repaso de actualidad nacional marca canalla: Pedro Sánchez, la fontanera, el rey Juan Carlos, Groenlandia… todo bien metido en un solo tanguillo, como quien no quiere la cosa.

También hay espacio para la nostalgia: el carnaval de antes, la Ría, la plaza de España cuando aquello era otra cosa. Según ellos, ahora los canis están en las comparsas… ahí lo dejo. El final alerta de un ataque ruso desde San Fernando, pero tranquilos: no es una invasión, son Umsuka y Batalá ensayando en El Nevero. Menos mal.

LA CASTAFIORE

La Castafiore aparecen vestidas de mineras, pico en mano y objetivo claro: encontrar la joya de la murga. Spoiler: no está bajo tierra, está en sus voces. Buena presentación y disfraces muy bien rematados —Carmen ya nos había puesto sobre aviso en su visita a la oficina y no iba desencaminada—.

Primer pasodoble con el dedo bien metido en la llaga: la falta de equidad en la justicia española. Sin rodeos y con intención. El segundo, de los que pesan: hay que ser de hierro para ser murguera. Dificultades, renuncias y ese equilibrio imposible entre Carnaval, maternidad y vida. Un pasodoble honesto, contado desde dentro, con un bonito recuerdo para sus niñas, que las miran orgullosas desde el patio de butacas. Punto de vista distinto y necesario, que no se escucha todos los años.

En los cuplés, primero para una amiga con prisas por pasar por el altar. El segundo, guiños y coñas internas con murgas como Al Maridi y Marwán, que siempre suma cuando se hace con gracia y sin maldad.

“Al popu”, como diría Paco. Defienden la libertad de vivir a su manera y, con música de Robe Iniesta, le cantan al alcalde por tener el centro de Badajoz patas arriba. Mensaje claro: sobran políticos y faltan sanitarios. Capón a María Guardiola por la convocatoria de elecciones y el favorcito a Vox. También asoma por la mina Donald Trump y un recado directo a Pedro Sánchez para que Extremadura exista en el mapa algo más que en campaña.

Mención especial para la percusión, que nos encanta. Y ojo a la caja: no solo marca el ritmo como Dios manda, sino que canta mientras reparte baqueta. Eso ya es picar piedra a otro nivel.

LOS CAMBALLOTAS

Los Camballotas se presentan este año como nuestros médicos de cabecera, aunque con pinta de estar ya mirando salidas laborales fuera del sistema público. Sala de espera saturada, arrepentimiento vital por haber elegido Medicina y todos los tópicos del centro de salud bien colocados: pacientes pesados, prisas, caos… y sí, la puerta abierta de la consulta, que nunca falla. Realismo mágico sanitario.

Presentación marca de la casa de los oliventinos: ritmo, oficio y carcajadas desde el minuto uno. Hacen lo que mejor saben hacer: hacer reír, y mucho. Primer pasodoble dedicado a su pueblo, cantado con cariño y verdad, que se gana una gran ovación del público. Kike lo deja claro: aquí no venimos a hacer teatrillo, venimos a cantar. Y cuando lo dicen, lo cumplen.

El segundo pasodoble apunta directamente a la ultraderecha, con aviso serio: cuando menos te lo esperes, la historia se repite. La Guerra Civil aparece en escena con recuerdo a sus abuelas.

En los cuplés, primero para Donald Trump y Maduro, repartiendo recetas sin mirar ideología. Buen estribillo, de los que se te quedan. El segundo cuplé vuelve a cargar contra la ultraderecha, esta vez a cuenta de las vacunas, con más mala leche que anestesia.

El popurrí arranca pasando lista a los pacientes del día y a partir de ahí todo va a velocidad endiablada: consultas exprés, diagnósticos surrealistas y situaciones que cualquiera que haya pisado un ambulatorio reconoce al segundo. El remate es claramente reivindicativo, pancarta incluida, con un lema que no admite debate: La sanidad no se negocia.

En la despedida, cierre emotivo con “tú serás mi familia”, que termina de poner al público en pie. Gran ovación y sensación de murga grande, de las que saben mezclar humor y mensaje.

Nos vamos al descanso. Bocadillo de La Marina en mano, que la noche viene larga… y el paciente aún no está curado.

LOS DESKARAOS

Debutan Los Deskaraos en esta noche de viernes y lo hacen sin pedir permiso. Abren actuación a palo seco: dos componentes solos en el centro del escenario, guitarra y voz, cantando flamenco. Valor, personalidad y una declaración de intenciones desde el primer acorde. Vienen del mercadillo de Badajoz, donde se ganan la vida con su puesto, y traen a las tablas esa mezcla de calle y verdad que no se aprende en academias.

Son muy jóvenes, con todo el Carnaval del mundo por delante, y se nota que esto acaba de empezar para ellos. En el grupo hay caras conocidas de Los Charramangueros: Estefanía Linde, Nacho, Lucía, Andrea, Marta… En total, trece en escena más tres figurantes. Claramente, la superstición no va con ellos.

Primer pasodoble dedicado a las críticas recibidas nada más nacer como grupo y a las dificultades que sufren las murgas jóvenes para abrirse hueco. Mensaje claro: menos palos y más apoyo, que el relevo generacional no se improvisa.

En los cuplés, el primero nos presenta a su primo Johnny, con dependencia de pantalla, muy de estos tiempos. El segundo vuelve a Johnny al final, esta vez casi atropellado por la forma tan creativa de conducir en Badajoz, entre móviles, despistes y volantazos, según ellos. El chiste se entiende y conecta.

El popurrí tira de músicas calorras, muy bien traídas para el tipo que defienden, y mantiene coherencia con el personaje de principio a fin. No inventan la pólvora, pero sí dejan claro que hay hambre de Carnaval y ganas de aprender.

Hacen falta más grupitos así, con juventud, verdad y ganas de comerse el escenario. Si siguen picando piedra, aquí hay murga para rato.

LOS ESCUSAOS

La murga de Llanos de Olivenza (Valverde de Leganés y Olivenza) abre telón y lo primero que aparece no es una idea… es un autobús. Sí, el frontal de un autobús. Este año el asunto de los decorados se les está yendo alegremente de las manos a más de uno, y ellos han decidido no quedarse atrás. Cantan desde dentro del bus, como si aquello fuera una línea regular con parada obligatoria en el centro. Y por si el cuadro no estaba completo, en un lateral aparece Supermán, plantado sin que sepamos si viene a salvar el Carnaval o simplemente se ha equivocado de escenario. Es la persona que, disfrazado, pide limosna en algún que otro paso de peatones.

Son el autobús de la guasa, Tubasa, y entre bambalinas vemos a Paco Fernández (ex 3W), que no solo echa una mano en letra y música, sino que además comparte escenario con su hijo Hugo, aunque sin particiopar en la actuación. Carnaval heredado, transmitido y bien aprendido.

El primer pasodoble pone el foco en un tema que, sorprendentemente, aún no había salido: los problemas del transporte escolar del inicio de curso. Bien traído y con sentido. El segundo pasodoble apunta a la pasividad de la sociedad ante problemas que nos afectan a todos. Menos risa, más reflexión, sin perder el tipo murguero.

En los cuplés, el primero juega con el hecho de que Dani Luna sea jurado, con ironía y sin mala baba. El segundo es una coña directa al desarrollo del concurso de este año: van apareciendo varias murgas para rematar diciendo que, entre las rarezas del certamen, está que hayan contratado a Manolo Lama… perdón, a José Luis Lorido. El público lo pilla rápido y entra al juego.

El popurrí es una sucesión de chistes bien enlazados, con los distintos personajes que van subiendo al autobús, y un chófer que se lleva gran parte del protagonismo y del peso humorístico. Ritmo alto y buenas tablas para mover tanto cacharro sin que descarrile la función.

Nos hemos reído, sí señor. Buena actuación de estos chicos, que por encima de todo demuestran algo fundamental: ganas de seguir queriendo al Carnaval. Y eso, en este concurso, siempre suma puntos.

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LAS CHIMIXURRIS

Se abre el telón y aparece, sin más artificio, Soledad, tu alcaldesa. Ese es el tipo elegido por Las Chimixurris para el Carnaval 2026. Directas, claras y sin rodeos, como el personaje. Y afinadas, muy afinadas, como siempre. Da gusto oírlas cantar. Y alegría doble al ver de nuevo a Irene Rodríguez con la guitarra, excomponente de Las Polichinelas, porque el Carnaval también va de recuperar voces y manos que se echaban de menos.

Como buena alcaldesa amante de las inauguraciones, inauguran la tanda de pasodobles. Y lo hacen repartiendo estopa para políticos de uno y otro lado, sin mirar siglas. A nuestro juicio, la mejor letra política del concurso hasta ahora: clara, valiente y bien escrita. Y ojo a Fani Pérez, que puntea con una seguridad que da gusto.

El segundo pasodoble se centra en el quinto aniversario de la declaración de Interés Turístico Internacional del Carnaval. Y lejos del autobombo, la crítica es demoledora con la situación real de la fiesta. Mucho título y poca chicha. Ana Lara mete el dedo en la llaga recordando la ausencia de una televisión que retransmita la fase preliminar. Silencio incómodo… y razón no le falta.

En los cuplés, el primero se mete con la biografía del rey Juan Carlos I, imaginándolo en La isla de las tentaciones. Mejor no pensarlo mucho. El segundo cuplé va para la moda de los gimnasios: te cambian el cuerpo, pero la cara sigue siendo la misma. Directo y efectivo.

El popurrí lo abre Irene Ponte haciendo sonar el bordonero, detalle que suma mucho. A partir de ahí, desfilan los problemas cotidianos de una alcaldesa: desde que gana mucho dinero —según le cantan en una sevillana— hasta situaciones de despacho que cualquiera reconocería. A ellas, por cierto, les parece que cobra poco. Cuestión de perspectivas.

Muy bien Las Chimis. Afinación, letras, mensaje y tablas. Tienen nuestro voto… para semis.
Y ahí las veremos mañana martes.

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