Que suene el bombo (y que no falte el paraguas, por si acaso)
Arranca el COMBA 2026 y lo hace, como mandan los cánones del buen carnaval, con más ganas que certezas… sobre todo meteorológicas. Sí, vuelve a asomar la nubecita traicionera en las previsiones, como en los dos años anteriores, aunque ya sabemos que esto del tiempo cambia más que un tipo en la final. De momento, prudencia y maquillaje waterproof. Que hasta llegar al López de Ayala, se puede correr el maquillaje.
La primera buena noticia —y no es menor— es el acierto de adelantar el comienzo de las sesiones a las 21:00 horas. El cuerpo lo agradece, la cabeza también y los repertorios, a buen seguro, llegarán más frescos. Un pequeño paso para el reloj, un gran salto para la afición.
En escena tendremos 21 murgas, una más que el año pasado. Más competencia, más tablas, más piques bien entendidos… y más trabajo para el jurado, que no vino aquí a relajarse precisamente. Eso sí, habrá ausencias que se notarán. Charramangueros no estarán y eso siempre es una mala noticia tratándose de una murga joven. Dakipakasa, fieles a su papel de río Guadiana carnavalero, aparecen y desaparecen según el año. Pa 4 días descansan del concurso, que no de la calle ni del artefacto —donde seguirán dando guerra—. Y La Mascarada, inscrita en primera instancia, se cae a última hora, cosas que pasan y que nunca gustan.
El resto, los habituales, los fijos, los que nunca fallan… están todos. Entre ellos, Marwán Chilliqui, que vuelve a escena para defender el primer premio conquistado el año pasado. Defenderlo no será fácil, pero nadie dijo que el trono fuera cómodo.
Vuelven nombres que despiertan memoria y curiosidad. La Castafiore regresa, y también A Contragolpe, que este año se presentan bajo el nombre de Gitano y de Badajó, tirando de una frase inmortal del gran Porrina de Badajoz inmortalizada en uno de sus fandangos. Tradición, guiño y pellizco, todo en uno.
Y ojo a las novedades: Los Rayanos, Los Deskaraos y Los Cacos, la murga de Calamonte, llegan con la ilusión intacta y ese punto imprevisible que tanto nos gusta… y tanto nos inquieta.
Durante las próximas dos semanas, el teatro va a vibrar, reír, picarse y emocionarse hasta que llegue el Carnaval a la calle. Un certamen que no deja de crecer y llamar la atención, como demuestra el dato: entradas agotadas en menos de 20 minutos, con picos de 38.000 personas online. Casi nada.
También hay que reseñar el cambio en la presidencia del jurado. Cambio en la presidencia, y en los componentes del jurado. Curro, ex-Taways, sustituye a Antonio Valenzuela, quien tras dos años de impecable papel vuelve a las tablas, ahora como integrante de Los Chungos. Les deseamos (al jurado, no a Los Chungos), toda la suerte del mundo. Bueno, y a Los Chungos también, por qué no.
Así que abróchense los cinturones, afinen el oído y preparen la risa (y por si acaso, el paraguas). Esto no ha hecho más que empezar.














