EL ESTRIBILLO, MIÉRCOLES 4 DE FEBRERO 2026

DE MENOS A MÁS

La primera noche de preliminares fue de menos a más. Satersiao intenta evolucionar (y no lo logra del todo), Semacetarde parece eternamente enfadada (¡señores, es carnaval!), un Al Maridi que promete pero no culmina, unos enormes Gitano y de Badajó y Los Mirinda, eléctricos. Y todo ello con el emocionado recuerdo a Toni Martín, la eterna regidora del López de Ayala.

CLICA EN LA IMAGEN PARA DESCARGARTE EL PROGRAMA OFICIAL DEL CARNAVAL 2026

SA TERSIAO

Arranca la función con Satersiao, los talaveranos, que se plantan en escena con un decorado que es una calle de su pueblo. Un corrillo de los de antes, de los de toda la vida, cuando el “me han dicho que” corría más que el WiFi. De ahí el nombre: Perdone que no me levante. Mujeres entradas en años —que no en mordaza— dispuestas a no dejar títere con cabeza entre cotilleo y cotilleo. Cierran la presentación reivindicando que “los Carnavales viven en la calle”, esencia pura de Badajoz.

Llegan los pasodobles. El primero, de corte regionalista, denunciando el eterno maltrato a esta tierra nuestra. Tema sobado, sí, pero que sigue encontrando acomodo porque la herida sigue abierta. El segundo, para la memoria histórica, tratado con respeto y mensaje claro. En cuplés, el primero dedicado al regreso de Jarana: edades parecidas, recuerdos compartidos… normal que hayan hecho match. El segundo apunta directamente a la extrema derecha, sin rodeos y sin pedir permiso.

El popurrí entra como un viaje en el tiempo: músicas perfectamente encajadas en el tipo, como sacadas de una rocola de las antiguas, de las que tragaban monedas de cinco duros. Humor negro bien medido, sevillanas con retranca —“algo se muere en el alma si una vecina se va”— y chascarrillos que funcionan porque todos hemos tenido una vecina así. La despedida arranca con cuatro solistas que lanzan la cuarteta final y cierran con un compromiso claro y directo: vernos en la calle. Porque ahí, al final, es donde todo cobra sentido.

SE MACE TARDE

Luces verdes sobre un escenario a oscuras y un arranque a golpe de conga. Se enciende el López y aparece el tipo: alquimistas, que desde el minuto uno de que traen veneno de Carnaval. El decorado es un alambique en el que preparan sus pociones.

Primer pasodoble y viaje directo a la infancia: castillos de arena construidos con su padre, devorados por las olas junto a las ilusiones del niño. Metáfora bien traída para cargar contra los medios que, a su juicio, han sido especialmente duros con los murgueros, llevándose las ilusiones de muchas murgas jóvenes. Segundo pasodoble dedicado al bullying. Tema importante, sí; tema nuevo, no. El López ya se lo sabe de memoria. De momento, cuatro pasodobles serios entre dos murgas. Empieza a rondar la pregunta incómoda: ¿esto era Carnaval, no?

Llegan los cuplés con la esperanza de que asome la sonrisa. El primero, dedicado al jurado y al resultado del año pasado. Más ajuste de cuentas que carcajada. El segundo, sobre la fiebre nacional por las artes marciales, con remate a un vídeo viral que mejor dejar donde está… porque tampoco levanta el vuelo.

Entramos en el popurrí. Primera referencia al famoso basurazo, que creemos será género propio. Estrofa larga dedicada al alcalde, aunque la sensación es que el tema llega con un par de años de retraso, concretamente a la designación de Gragera como candidato del PP a la alcaldía. Murga que opta claramente por la crítica, pero sin apretar del todo el colmillo. Está bien querer ser ácido, sí, pero seguimos echando en falta las risas. Y ya van dos murgas esta noche.

AL MARIDI

Arrancan a oscuras, jugando al doble sentido desde el primer segundo: “Marwán nos da caña…”. Ojo, que no es la murga, es Marwán Al Chilliqui, el fundador de Badajoz, su patrón, ya que son almohades, los construtores de la alcazaba. Chilabas, turbantes y ese festival de voces tan suyo que los delata aunque canten desde detrás de una cortina. Marca de la casa. De paso, aprovechan para reclamar lo suyo: que les devuelvan la caseta de Almossassa, aquella que explotaban hace años y que todavía escuece. Remate de presentación directo al corazón pacense: “Para ponerte guapa, aquí tienes mi cuadrilla”. Y ahí ya se ganan al respetable.

Pasodobles y aparece la magia. Pumba se luce con la guitarra en un punteo de los que hacen callar al teatro. El primero, serio y sentido, dedicado a lo que se vuelve a sentir un año más junto a los compañeros de murga. Carnaval por dentro, de ese que no se finge. Remate precioso, con abrazo al cielo incluido para Toni, la regidora. Bonito de verdad, sin edulcorar. El segundo pasodoble entra en política regional repartiendo estopa sin mirar siglas: aquí nadie se va limpio, y eso siempre se agradece.

En cuplés bajan un punto la solemnidad. El primero juega con Trump, Maduro y Melania, mezclando geopolítica y cachondeo sin que descarrile el tren. El segundo, para una serie de Netflix a la que está enganchado su Antoñito… que ya tiene 28 años. Risas con retranca y bofetada generacional incluida.

El popurrí es una clase de historia pasada por ácido. Magnífica la manera de contar las disputas entre Ibn Marwán y el emir de Córdoba, las guerrillas, los destrozos, las reconstrucciones constantes de la Alcazaba… todo para que siglos después tú aparques el coche allí tan tranquilo. Aparece Pedro Sánchez por primera vez en la noche, aunque el remate acaba señalando a Santiago Abascal. Marwán, el patrono de la obra, planea continuamente sobre el repertorio, reinterpretado a su manera, como solo ellos saben hacerlo.

Se nota, y mucho, por qué son cabezas de serie. Oficio, mensaje y ese equilibrio tan complicado entre historia, crítica y Carnaval del bueno. Aquí sí. Aquí ya estamos donde teníamos que estar. Aunque no es la mejor noche de Al Maridi que recordamos.

GITANO Y DE BADAJÓ (A CONTRAGOLPE)

Y tras el descanso —imprescindible— llega el bocadillo de La Marina, que ya es casi parte del reglamento del concurso. Repuestos de fuerzas, vuelve a abrirse el telón para la cuarta murga de la noche: Gitano y de Badajó, A Contragolpe, que se planta en escena con tipo de Porrina de Badajoz. Una de sus estéticas más reconocibles: traje azul claro, clavel en el pecho y ese aire que no necesita presentación. Los músicos, de Tomatito; papelillos, serpentinas… ya está aquí la murga del Porrina y el teatro lo sabe.

Arranque alegre, divertido y muy bien cantado. Al alcalde le cae que tiene cara de pelota de baloncesto, vuelve a aparecer el basurazo —ya es casi miembro del elenco— y desde el primer minuto se nota que esto funciona. De lo mejorcito de la noche, sin discusión.

Pasodobles con comienzo flamenco, cadencia reconocible y sello propio. El primero compara la desconfianza que aún existe desde algunos racistas, hacia los gitanos con la que deberían generar algunos políticos… y los políticos salen peor parados. Remate potente que engancha al público y levanta el teatro. El segundo pasodoble baja el tono para recordar a Belén, la educadora social asesinada el año pasado en Badajoz. Respetuoso, sentido y sin necesidad de subrayar nada. Silencio y aplauso.

Cuplés. El primero, para el carril bici, del que dicen que lo diseñó alguien con TDAH. Risa directa y sin anestesia. El segundo, chiste sobre el funcionariado, que tampoco se libra. Antes del popurrí, cameo de Jesús Ortega, que se marca un zapateado que levanta al público de la butaca. “Eso sí que es pisar las tablas”, y no es solo una frase hecha.

El popurrí es una fiesta: original, divertido, bien cantado y lleno de golpes certeros. Destaca el dardo a la situación del Badajoz —“como sigamos bajando vamos a jugar con el Don Bosco”—, que escuece porque duele. Quejíos gitanos salpican el repertorio, con guiños musicales a Pepe de Lucía, Camarón… La noche va de memoria, y también hay recuerdo para el gran flamencólogo extremeño Paco Zambrano.

Sin florituras vocales ni alardes innecesarios, pero sonando de maravilla. Contundentes, críticos y, sobre todo, haciendo reír. Esto sí. Esto es una murga.

LOS MIRINDA

La última murga de la noche salta al escenario a las 00:10 horas, ya con el cuerpo pidiendo cama pero el teatro todavía con ganas. Son Los Mirinda, que arrancan dedicando su actuación a María, que al día siguiente se enfrenta a una operación delicada en Madrid. Detalle bonito y humano, de los que ponen al público de su lado desde el primer acorde.

El tipo está claro: electricistas, pero de los que se suben a las torretas de alta tensión, no de los de cambiar un enchufe en casa. Y claro, con el panorama actual, no falta el apagón. Ni el derrumbe de la muralla junto a Espantaperros. Ni los enchufes… esos otros, los del Ayuntamiento y la Diputación, que también los controlan como nadie. Cantan desde las alturas, lo que inevitablemente nos recuerda aquel año de Infieles, cuando ya se asomaban peligrosamente a la cornisa. A esta murga siempre le ha gustado vivir al límite.

Primer pasodoble, piropo a Badajoz: “la que canta para olvidar, la que sueña con comparsas”, con cierre crítico dirigido a Gragera, que no se libra ni aunque sea de noche cerrada. El segundo, dedicado a Toni, la regidora, figura omnipresente este año en el concurso. Persona muy querida por los murgueros, y eso se nota en cada letra y en cada silencio.

Llegan los cuplés. El apagón vuelve a escena, junto a los famosos kits de supervivencia. Eso sí, en el de Badajoz —dicen— faltan migas, cachuela y algo de pringue, que aquí la supervivencia se entiende de otra manera. El popurrí es un festival: aparece el espresso macchiato relacionado con el apagón; escuchamos tanguillos, sevillanas, rap… y, atención, villancicos, usados para cantar el accidente de las luces navideñas. Porque si algo tiene el Carnaval, es que todo cabe.

Sevillanas también para cantarle a los enchufes de Gallardo en la Diputación. Y, por primera vez en la noche, se menciona el Museo del Carnaval, con crítica directa a su cierre. El decorado, muy trabajado, con efectos de luces y leds que lucen (nunca mejor dicho). En la percusión, enorme Clodo, un año más marcando el ritmo con autoridad. Me comentan… ¿el último? Podría ser. Es el murguero más veterano del COMBA 2026, junto a Alonso Torres, que también milita en su murga.

Final aplaudidísimo para Los Mirinda, que firman una actuación muy sólida para cerrar la sesión. Baja el telón… y ahora toca lo más complicado: las escaleras. Porque alguien tendrá que bajar a estos electricistas de las torretas, digo yo

LA NOCHE DE HOY

LOS LINGARTOS

Esta murga debutó en el COMBA en 2023, y está formada por componentes muy jóvenes de la ciudad de Badajoz. El nombre de Los Lingartos  se debe a que el padre de uno de los componentes usaba esta palabra como apodo para su hijo. La murga se creó a finales de 2022 y cuenta en sus filas con Sergio Pilo como autor habitual, y está haciendo evolucionar a su agrupación de manera notable. El año pasado dieron su primer paso de gigante en su carrera, con un primer paso a semifinales que vendrá, seguro, seguido de muchos más. Aquí hay murga para mucho tiempo. Su tipo 2026, Los reformaos.

AÑOS ANTERIORES: 2025: La sociedad de la nieve . 2024: pacientes recién operados de fimosis (preliminares). 2023: porteros de discoteca (preliminares).

LINGARTOS 2025

ESPANTAPERROS 2024

LOS RAYANOS

Debutan como agrupación, pero no como murgueros, ya que acumulan experiencia de varios años con formaciones como Espantaperros, Badazoo y agrupaciones oliventinas, donde ensayan habitualmente, ya que gran parte de sus componentes son naturales de “a vila”. Entre sus componentes, Paco Chicote (autor de gran parte del repertorio), Marga Sarmiento, ex de Las Polichinelas…A ver qué nos traen, que seguro suena bien. ¿Serán las primeras cupletinas de este año, que aún no han salido en el López? Lo que sí sabemos es que son La compañía de María.

VALENTÍN, ENTRENADOR INFANTIL

La murga surgió de la fusión de dos agrupaciones, Los Niños y Los Murallitas. Con la agrupación actual, que cambia de nombre cada año, han conseguido el primer puesto de 2022 más cuatro segundos premios. La base de este grupo está compuesta por Chiqui Mendoza y  José María Regaña. Su ingenio queda patente a lo largo de sus actuaciones, logrando incluso convertir en la mayoría de las ocasiones sus pasodobles en extraordinarias piezas cómicas, muy celebradas por el público.  Son unos magníficos estrategas del concurso, planificando sus actuaciones para ir creciendo en intensidad conforme pasan los días del COMBA.

AÑOS ANTERIORES: 2025: raperos (4º premio). 2024: Cuando el río suena (tercer premio). 2023: Los noveleros (séptimo premio). 2022: Este concurso lo vamos a ganar (primer premio). 2020: Los que se reparten el testamento, personajes bíblicos (segundo premio). 2019: camareros y clientes de un bar (segundo premio). 2018: jediondos, amargados de la vida (quinto premio). 2017: Abogados (segundo premio). 2016: Piratas (segundo premio).

RIMAS Y LEYENDAS 2025

LOS CACOS (LA MURGA DE CALAMONTE)

Se inscriben como murga pero se definen como comparsa, modalidad en la que compiten en el COAM en Mérida. Por lo tanto, su estilo es crítico, serio… La agrupación surge en Calamonte, aunque en la actualidad la mayoría de sus componentes, quince, son de la capital política de la región. Es su primera vez en el COMBA, y están deseando conocer el teatro López de Ayala. El nombre de Los Cacos hace referencia a su tipo de este año. Les gusta su lugar de actuación de este año, tras el descanso. A ver qué tal su debut en el concurso pacense.

LOS CHUNGOS

En sus inicios, la mayoría de la murga contaba con integrantes de la margen derecha del Guadiana, porque varios de sus componentes provenían del colegio Santo Tomás de Aquino. Tanto que  la Asociación de Vecinos de Santa Isabel les proclamó “Personaje destacado de la margen derecha” durante la celebración de la Tamborada 2017. Y de la niñez a la adolescencia, y luego la murga, para encarnar personajes como sus míticos disfraces de pelos, Érase una vez, budas, punkies…y las últimas ediciones en las que han destacado en el COMBA, y de qué manera (neoliberales, OGT, palomos, cubanos, familia real…).

AÑOS ANTERIORES: 2025: familia real española (5º premio). 2024: Karekau (comparsa del Carnaval de Badajoz, 5º premio). 2023: pleno municipal (2º premio). 2022: cultivadores de plátanos en La Palma (semifinalistas). 2020: ligones (semifinalistas). 2019: selección española de fútbol formada por jugadores nacionalizados (preliminares). 2018: Feministas (semifinalistas). 2017: Donald Trump (séptimo premio). 2016: Animadores cubanos de la caseta El Quinto Pino (tercer premio). 2015: “palomos cojos” (gays, sexto puesto). 2014: Sindicalistas de la OGT (segundo premio).

LOS CHUNGOS 2025

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

× ¿Hablamos?