Crónica de la actuación de Los Minifolk

Tras el bocadillo del descanso, de La Marina, por supuesto, nos trasladan a una cantina. Donde se encuentran las cantineras cubanas en las que se han convertido  Los Minifolk. Buena presentación, con ritmo cubano y mucha asúcar! Primer pasodoble para la inmigración, con unos muy buenos juegos vocales. Segundo pasodoble para el bullyng. Vamos a los cuples, que arrancan con pitos con aires de son cubano. Nos cuentan una historia de amor con diferencia de edad entre sus protagonistas. Segundo cuplé para una jornada electoral, tan larga y cansada que proponen que la próxima se vote por whatsapp. Cantan seseando, imitando el acento cubano. El popurrí va lleno de ritmos de la isla. A veces nos parecen precipitados, lo que complica la comprensión de la letra. Al menos donde estamos nosotros. Interactúan con el público con juegos de palabra (Vox, Feijoo, Sánchez…), pidiéndoles que repitan lo que ellos cantan. Muy sueltos en el escenario, tanto que a veces se adelantan de la línea de la concha acústica. Bien Los Minifolk. Muy maduros. E impresionante uno de sus guitarristas. El de los punteos.

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