Las semifinales, con nombres propios y expectativas altas
La relación de agrupaciones clasificadas refleja un equilibrio entre propuestas consolidadas y otras que han sabido dar un paso al frente en estas preliminares. En la sesión del lunes actuarán Los Mirinda, Al Maridi, Gitano y de Badajó, Los Rayanos, Valentín, entrenador infantil y Los Chungos. El martes será el turno de Yo No Salgo, Water Closet, Marwan Chilliqui, Las Chimixurris, De Turuta Madre y Los Camballotas.
Doce nombres que, por diferentes motivos, han convencido al jurado en aspectos clave como la afinación, la cohesión del repertorio, la puesta en escena y, sobre todo, la capacidad de construir un discurso reconocible y eficaz en un concurso donde cada detalle suma… o resta.
Las entradas para ambas semifinales se agotaron pocas minutos después de salir a la venta, un dato que confirma no solo el interés del público, sino también la fidelidad de una afición que sigue entendiendo el COMBA como una cita cultural de primer orden, más allá del ruido propio del Carnaval.
Eliminaciones ajustadas y un nivel que no admite lecturas simples
La clasificación final de las preliminares deja fuera a agrupaciones de peso y con trayectorias contrastadas. Los Escusaos, que se quedan a las puertas del pase con 1.375 puntos, encabezan la lista de murgas no clasificadas, seguidos por Los Lingartos, la Murga de Calamonte, Los Mini-Folk, La Castafiore, Murguer Queen, Se Mace Tarde, Sa Tersiao y Los Deskaraos.
Un concurso que madura sin perder identidad
El cierre de las preliminares confirma que el COMBA sigue evolucionando sin renunciar a su esencia. Hay crítica política, sátira social, humor local y una creciente preocupación por la coherencia global del repertorio. El concurso ya no se sostiene únicamente en el golpe de efecto o en el chiste inmediato; exige estructura, mensaje y una interpretación cada vez más cuidada.
Las semifinales marcarán el verdadero punto de inflexión del certamen. Será entonces cuando se empiecen a definir las candidaturas reales a la final y cuando cada murga deba decidir si juega sobre seguro o arriesga para dejar huella.
El Carnaval de Badajoz entra ahora en su fase más exigente en cuanto al concurso de murgas. El escenario está preparado, el público expectante y las murgas, conscientes de que a partir de aquí ya no basta con gustar: hay que convencer.