Noticia patrocinada por el Ayuntamiento de Badajoz
Anoche, el concurso de murgas nos regaló otra de esas veladas que se te quedan pegadas al paladar como el último trago de cerveza: risas a carcajadas, pellizquitos de emoción y ese estribillo que, como viene pasando estas últimas semanas, se convirtió en el latido común del teatro. Un estribillo que ya es casi himno oficioso del Carnaval: se canta, se comenta en la calle al salir y se tararea al llegar a casa, porque cuando un mensaje conecta, conecta de verdad.
Las murgas salieron con el cuchillo entre los dientes —del humor, se entiende— afinando la ironía, puliendo los coros y jugando a ese equilibrio tan nuestro entre la crítica con guante blanco y la guasa sin anestesia. Hubo pases muy sólidos, algún que otro cuplé que levantó al público de la butaca y ese murmullo previo al veredicto que solo se da cuando la noche ha sido de las buenas.
El resultado de la final de murgas fue el siguiente:
1 Los Camballotas.
2 Gitano y de Badajó.
3 Los Water Closet.
4 Marwán Chilliqui.
5 Valentín, entrenador infantil.
6Al Maridi
Y antes de tanto talento adulto, brillaron con luz propia los peques, que no solo levantaron ternura, sino también respeto. El concurso de comparsas infantiles dejó claro que el futuro del Carnaval viene pisando fuerte y con mucho arte:


